Conoce las microgrids y cómo pueden darle acceso a la electricidad a millones de personas (I/II)

Según la Agencia Internacional de la Energía, a día de hoy, hay más de 1,100 millones de personas que aún no tienen acceso a la electricidad, la mayor parte de ellas en comunidades rurales en África Subsahariana y en otras regiones del mundo no desarrollado.

Fig 1. Población mundial sin acceso a la electricidad, dividida por regiones. Fuente: IEA.

Es importante recordar que sin acceso a la electricidad es muy complicado que una comunidad se desarrolle, ya que es imposible realizar acciones tan necesarias como conservar comida o medicamentos en una nevera, potabilizar agua, o estudiar de noche.

El principal motivo por el que esto ocurre es que expandir una red eléctrica es extremadamente caro, y normalmente en un país en vías de desarrollo el dinero no es un recurso abundante. Si bien es cierto que poco a poco estos países están expandiendo sus redes eléctricas y llegando a más ciudades, es muy difícil que estas redes eléctricas lleguen a las zonas remotas del país, ya que no es rentable hacer una inversión grande para desplegar una infraestructura que sólo va a servir a una comunidad relativamente pequeña. 

Por ello, muchas de estas comunidades remotas han estado condenadas a no tener acceso a la electricidad. Algunas comunidades, en el mejor de los casos, tienen acceso a la electricidad gracias un generador diésel, una solución que es cara y contaminante. 

Pero con el reciente descenso en los precios de los paneles solares y de las baterías, la situación está cambiando rápidamente, y una nueva forma de electrificar comunidades remotas está surgiendo: es lo que se conoce como “microgrid”. Se calcula que de aquí a 2030, al menos 150 millones de personas obtendrán acceso a la electricidad gracias a esta solución.

¿Cómo funcionan las microgrids?

En general, las microgrids se utilizan en este tipo de comunidades suelen constar de placas solares, baterías, y un generador diésel; normalmente funcionan así:

  • Durante el día, las placas solares cubren la demanda de electricidad y cargan las baterías.
  • Por la noche, las baterías satisfacen la demanda de electricidad.
  • En caso de que no haya sol (ya sea porque es de noche, o porque el día es nublado), y de que las baterías se hayan agotado, el generador diésel entra en funcionamiento para que la comunidad pueda seguir teniendo acceso a la electricidad.

De esta forma, se consigue que las comunidades tengan acceso a la electricidad las 24 horas del día, de forma totalmente fiable. Normalmente, con este tipo de sistemas, se puede conseguir que el 80 – 90% de la electricidad sea de origen renovable, mientras que el otro 10 – 20% restante lo cubre el generador diésel. 

Fig. 2. Esquema de funcionamiento de una microgrid. Fuente: USAID.

¿Y cómo de cara es la electricidad que producen estos sistemas?

Aunque el precio de la electricidad producida por las microgrids cambia mucho en función del proyecto, en general el precio de la electricidad generada por una microgrid con las características mencionadas anteriormente suele tener un precio de entre 0.25 y 0.40 € por kWh. Sin embargo, muchos gobiernos de países en vías de desarrollo apoyan estos sistemas mediante subvenciones (ya que les resulta mucho más rentables apoyar estos sistemas que realizar ampliaciones de la red eléctrica existente). Cuando este tipo de apoyo existe, los consumidores en las comunidades acaban pagando entre 0.05 y 0.10€ por kWh – pero ha de tenerse en cuenta que este tipo de apoyo no siempre existe.

Para poner estas cantidades en perspectiva, en Europa, el precio de un kWh es aproximadamente de 0.10 a 0.15€. Comparado con esta cantidad, el precio de la electricidad generada por una microgrid es caro. Sin embargo, hay que tener en cuenta que si en lugar de una microgrid con renovables sólo se utilizara un generador diésel, el precio de la electricidad sería de unos 0.40 – 0.60€ por kWh. Esto significa que en general, las microgrids son la mejor forma de que las comunidades remotas tengan acceso a la electricidad, y a las mejoras en calidad de vida y en desarrollo económico que el acceso a la electricidad tiene asociadas.

Pese a ello, creo que es importante reflexionar sobre el hecho de que no es justo que la electricidad sea más barata en los países desarrollados (donde tenemos más dinero) que en los países en vías de desarrollo. Desde SbE, confiamos en que el precio de la electricidad producida por las microgrids siga bajando, para que  la electricidad sea accesible para todo el mundo.

¡Y hasta aquí nuestro post de hoy! La próxima semana, Seba, que está en Tanzania visitando comunidades en las que se han instalado microgrids, nos contará de primera mano su experiencia en otro post. ¡Hasta la semana que viene!

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