Estilo de vida minimalista – ¿un nuevo enfoque para vivir de forma sostenible?

Durante las últimas décadas, lo que actualmente llamamos consumismo se ha desarrollado y ha cambiado la forma en que vivimos. El consumismo es un orden social que incentiva la compra de más y más productos. Esto fue causado por la superproducción industrial, especialmente en EEUU después de la Segunda Guerra Mundial y fue alentada por la publicidad. Hoy en día, el consumismo se aprecia en cualquier parte del mundo; Sobretodo en EEUU, donde un americano promedio contiene 300.000 objetos. En los últimos 50 años, el tamaño de los hogares estadounidenses se ha triplicado. Pero en los últimos años, un movimiento opuesto se ha iniciado.

El estilo de vida minimalista se ha inspirado en los antiguos enfoques del ascetismo, integrándolos en el estilo de vida moderno. Los que lo promueven son básicamente blogueros e influencers, para poder vivir una vida más fácil en un mundo que exige más y más movilidad. También existen diferentes movimientos secundarios, pero todos se centran en más o menos las mismas ideas: poseer menos, consumir menos y vivir con más concienciación. Los movimientos minimalistas modernos son la forma más reciente del antiguo ideal de la vida simple.

Sin embargo, el minimalismo también puede ser interesante desde la perspectiva de la sostenibilidad. Para esto, quiero echar un vistazo a dos ejemplos famosos de estilos de vida minimalistas. El Movimiento de la Casa Diminuta, así como el llamado “desafío de las 100 cosas (100 things challenge)”.

Casa Diminuta en Escocia. Fuente.

El primer ejemplo surge de nuevo en Estados Unidos, donde se dio lugar a un movimiento de personas que promovieron Casas Diminutas de hasta 40 m². A menudo, de construcción propia y fuera de la red eléctrica, se promocionan como una alternativa de vivienda asequible y ecológica. Reducir el tamaño del edificio y el espacio vital puede ser una gran reducción de emisiones de CO2, ya que los edificios causan hasta el 40% de los gases de efecto invernadero en los Estados Unidos. Disminuir el tamaño de las casas también disminuye masivamente el consumo de recursos durante la construcción y durante el uso. Muchas de estas construcciones también intentan usar una gran cantidad de materiales reciclados o reutilizados. Muchos de ellos incluyen sistemas de ahorro de energía y agua para depender solo de energía solar y agua de lluvia.

Aun tener mucho éxito en zonas más calurosas, su peor relación superficie-espacio aumenta los costos de calefacción y pueda cuestionar su sostenibilidad en regiones más frías. Aparte de eso, la mayoría de casas son diseñadas para ubicarse en entornos poco poblados y hacer uso de la naturaleza local (p. ej., arroyos para usar agua, etc.), que está en conflicto con un estilo de vida urbanizado en aumento. Sin embargo, un enfoque alternativo podría ser la renovación de edificios antiguos en lugar de edificios nuevos, durante el cual los pisos más pequeños y espaciados también pueden beneficiarse en gran medida la sostenibilidad. Se ha demostrado que la renovación ahorra una gran cantidad de emisiones en comparación con la construcción desde cero.

Diógenes, un filósofo promotor de la vida simple. Fuente.

El movimiento del «desafío de las 100 cosas», es probablemente una necesidad cuando se vive en una casa pequeña. El nombre lo dice todo, se trata de poseer la menor cantidad de objetos posible. Una busca rápida en internet muestra muchos informes sobre cómo filtrar lo que uno necesita y lo que no. Muchas personas que intentan dominar este desafío comienzan cuestionando lo que usan diariamente y tratan de eliminar el resto. Sin embargo, desde una perspectiva de sostenibilidad, si los objetos de los que se deshacen no se reutilizan posteriormente, no se consigue nada positivo al deshacerse de ellos.

Lo que sí es interesante es preguntarse: ¿Realmente necesito más? El consumismo trabaja mucho con promesas. Los nuevos zapatos deportivos prometen a quien los compre agregar un sabor deportivo y saludable a su estilo de vida. Aunque sabemos que esto no es cierto, caemos muy a menudo en este truco publicitario. Si uno restringe la cantidad de artículos de propiedad, también se ve obligado a establecer prioridades y solo con esto compra lo que realmente se necesita. No es necesario decir que reducir el consumo de objetos sería una bendición para el medio ambiente, ya que ahorraría muchos recursos.

Autor: Niklas Götz. Estudiante de Física de Altas Energías e ingeniero de software. Apasionado de la literatura, la escalada y de la idea que las personas pueden unirse para encontrar soluciones a un futuro mejor, así como la educación, siendo esta la base de todo progreso.

Fuentes principales: Los Angeles Times, Financial Times, The Guardian

Otras fuentes interesantes: The Minimalists, Micro Compact Home«House in a suitcase«

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