¿Mi alimentación afecta al calentamiento global?

Todos hemos oído hablar de la cocina mediterránea, la americana, la india, la mejicana… Podríamos decir pues, que la alimentación que seguimos depende, en parte, de nuestra cultura. Pero aunque las personas tengamos hábitos diferentes, a nivel global hay una tendencia clara: Cada vez comemos más carne. De hecho, la producción de carne crece más rápido que la población. Desde el año 1800, la producción de carne ha crecido 3,6 veces más que la población mundial. Y, incluso, las proyecciones afirman que este consumo todavía seguirá aumentando más y más. Cogiendo de ejemplo el consumo de ternera, se prevé lo siguiente:

Consumo de ternera y emisiones asociadas. Fuente: Science Direct

Como podemos ver, se espera que el consumo de ternera siga aumentando, lo que provocará también un aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero, pues las vacas son las responsables de la mayor parte de estas emisiones dentro de la ganadería.

 

¿Pero realmente, cómo afecta a nivel mundial?

Considerando todas las emisiones generadas en el sector agrícola y ganadero, y comparándolas con otras fuentes de emisiones directas de efecto invernadero vemos lo siguiente:

Emisiones globales de gases con efecto invernadero por sector económico. Fuente: EPA

Hoy en día, la principal fuente de emisión de gases de efecto invernadero es la electricidad y la producción de calor. La segunda, la agricultura y la ganadería. Es decir, emitimos más gases de efecto invernadero a través de la agricultura y la ganadería que en el transporte. Hay que tener en cuenta que el transporte incluye transporte terrestre, marítimo y aéreo…

El Dr. Richard Oppenlander, experto en el impacto ambiental de la industria cárnica, afirmó: «A pesar de dejar de utilizar combustibles fósiles hoy, igualmente superaríamos el límite de emisiones establecido de CO2 en 2030». Es decir, el impacto de la agricultura es suficientemente grande como para evitar que cumpliéramos los límites que nos hemos establecido de emisiones de CO2.

 

¿Qué puedo hacer para reducir mi impacto ambiental?

Siempre oímos que para ser más sostenibles debemos evitar el uso de los coches en nuestro día a día, reciclar… Cualquiera de las acciones mencionadas son claramente beneficiosas para el medio ambiente. Pero estamos olvidando un factor de impacto ambiental muy importante… ¡Cambiar una parte de nuestra dieta de alimentos de origen animal a alimentos de origen vegetal sería una acción que tendría un efecto a nivel global muy relevante!

El organismo IPCC, en su informe sobre cómo mitigar el cambio climático, explica que algunos cambios en la demanda de alimentos podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero si:

  • Redujéramos los desechos que generamos relacionados con la alimentación
  • Sustituyéramos productos animales por vegetales en nuestra dieta
  • Evitáramos el consumo excesivo de alimentos en algunas zonas del planeta
  • Permitiéramos que tierras que ahora están ocupadas por la agricultura se reforestaran.

 

¿Pero si como menos carne no me faltarán proteínas?

En general, los alimentos de origen vegetal aportan una cantidad inferior de proteínas que los alimentos de origen animal para la misma cantidad de alimento, es decir, tienen una densidad inferior de proteínas.

Pero no sólo importa la cantidad de proteínas, sino que también la calidad. Científicos del Hospital General de Massachusetts han determinado que el consumo de proteínas de origen animal, sobre todo carne roja, está asociado a una tasa de mortalidad superior. Por lo tanto, tal vez nos puede interesar reducir el consumo de carne para mejorar nuestra salud a largo plazo.

Según la investigación, un aumento del 10% en la ingesta de proteínas animales aumenta un 8% el riesgo de enfermedades cardiovasculares. En cambio, un aumento del 3% de consumo de proteínas vegetales reduce un 12% el riesgo de sufrir un problema cardiovascular.

 

¿Quiere decir esto que debo dejar de comer carne?

Sólo eliminando la ternera de nuestra dieta, podríamos ahorrarnos la emisión de 1,4 toneladas de CO2 cada año. Además, obtendríamos los beneficios de salud que implican comer más alimentos de origen vegetal.

También es muy importante que no olvidemos que la industria de la carne no sólo impacta el medio ambiente mediante las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también supone un gran consumo de agua y una gran ocupación de terrenos.

Por lo tanto, si deseas ser un poco más eco-friendly, nuestro consejo es que ¡cambies un poco tu dieta!

Este es el final de nuestro cuarto Post Semanal. Os damos las gracias por leernos y ¡os animamos a que dejéis algún comentario! El siguiente post tratará sobre la sostenibilidad en el sector sanitario.

Fuentes principales: EPA (United States Environmental Protection Agency); Cowspiracy; IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change); Worldwatch.

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