12 consejos para reducir tu consumo de energía en casa

Según el Eurostat, el sector residencial representa el 25% del consumo de energía final en Europa, sólo superado por el sector de los transportes, el cual representa el 33%. Entendiendo energía final como la energía que llega a la puerta del consumidor final, en el caso del sector residencial esta energía nos llega principalmente en forma de electricidad y gas natural, y su uso representa el pago de entre 50 y 150 euros por mes y familia en concepto de facturas energéticas.

Teniendo en cuenta que esta energía final es producida principalmente mediante fuentes de energía contaminantes (carbón, petróleo y gas natural), adoptar medidas de ahorro energético en casa resulta ser una acción beneficiosa tanto para el medio ambiente como para nuestro bolsillo. En esta nueva entrada del Post Semanal, hemos intentado seleccionar algunas acciones sencillas que te permitirán empezar a ahorrar energía en casa en un santiamén, junto con otras acciones más complejas pero que ofrecen mejores resultados.

Si no te quieres gastar ni un duro:

1. Utiliza ventiladores en vez de aire acondicionado. La brisa producida por un ventilador puede crear una sensación de descenso de temperatura de entre 3 y 5 ºC, consumiendo mucho menos que el aire acondicionado. Además, la brisa producida por los ventiladores favorece la ventilación de la casa, evitando la acumulación de dióxido de carbono y repeliendo insectos en verano.

2. Regula la temperatura del aire acondicionado. Los sistemas de calefacción y refrigeración pueden representar hasta el 50% del consumo de energía en casa, especialmente en aquellos lugares con climas más extremos. Ajustar el termostato de estos dispositivos a 20-23ºC durante el invierno y en 23-26ºC durante el verano es suficiente para mantener una temperatura agradable para nuestro cuerpo. Los resultados de esta regulación de temperatura se pueden traducir en ahorros de hasta 120 euros anuales.

3. Lavar la ropa con agua fría (excepto si lo que quieres es desinfectar). Un estudio realizado por Procon Ingenieros comparó el consumo energético de dos programas de lavado diferentes de una misma lavadora: uno con agua a 40ºC y el otro con agua fría. Los resultados concluyeron que el programa con agua fría consumía alrededor de 4,5 veces menos electricidad que el programa con agua caliente.

   

4. Apaga/desconecta electrodomésticos y otros dispositivos cuando no los estés utilizando. Aunque no lo veamos, estos pequeños aparatos (máquinas de café, microondas, ordenadores…) disponen de temporizadores LED y otros stand by que están siempre en funcionamiento si el aparato está enchufado a la corriente. Este consumo puede llegar a representar el 10% de toda la electricidad que consumen en casa. Varios dispositivos, como ladrones de enchufes o temporizadores, pueden utilizarse para desconectar estos aparatos cuando no los estemos utilizando.

5. Usar la nevera de manera racional. El hecho de estar continuamente enchufadas hace que las neveras consuman aproximadamente el 20% de la electricidad que nos llega a casa. Para reducir este consumo, se puede revisar periódicamente la formación de hielo y retirarlo en su caso, ya que una capa de hielo actúa como un aislante, dificultando la refrigeración de los alimentos. Actuar con racionalidad también puede hacerte ahorrar en el consumo de la nevera. Por ejemplo, si te acabas de preparar comida para más de un día y lo quieres conservar en la nevera, déjalo enfriar fuera antes de guardarlo dentro de la nevera.

6. Cuando cocines, utiliza el calor residual. Debido a su alta potencia, las cocinas y hornos acaban representando alrededor del 10% de la energía que consumimos en casa. Y aunque tu cocina sea de gas, puedes reducir el consumo en la cocina o en horno apagándolos antes de que la comida esté completamente cocinada. En los hornos, ollas o sartenes cerradas, el calor residual atrapado en el interior de estos recipientes o el aceite caliente de la paella puede ser suficiente para terminar de cocinar la comida.

       

Invirtiendo un poco de dinero se pueden conseguir mejores resultados:

1. Sustituye las bombillas antiguas por LED u otras bombillas de bajo consumo. Aunque la tecnología LED y las bombillas de bajo consumo son más caras que las bombillas incandescentes tradicionales, su menor consumo de electricidad y su mayor duración compensan con creces su coste. Una luminaria LED o de bajo consumo consume entre 2,5 y 5 veces menos electricidad que una bombilla incandescente. Además, su vida útil es de unas 10.000 horas (alrededor de 10 años), frente a las 1.000h (alrededor de 1 año) de vida de una bombilla incandescente.

2. Pinta las paredes y el techo de colores claros. Utilizar colores claros en las paredes y los techos incrementa la intensidad de la luz natural, reduciendo las necesidades de luz artificial.

3. Sustituye tus electrodomésticos antiguos por aquellos con una etiqueta energética A. La etiqueta energética es un indicador que describe la eficiencia de un electrodoméstico, comparándolo con un hipotético electrodoméstico medio disponible en el mercado. Por ejemplo, una nevera con una etiqueta A significa que consume el 55% de la energía que consume la hipotética nevera media. Una B, del 55% al ​​75%; una C, del 75% al ​​90%; una D, del 95% al ​​100% (es decir, como el aparato medio); una E, del 100% al 110% (es decir, más que el aparato medio); una F, del 110% al 125%; y finalmente una G, más del 125%.

        

4. Cambia tus ventanas. Las ventanas antiguas (+20 años) suelen estar formadas por una sola capa de vidrio y un marco metálico, una combinación de materiales que no resulta ser buena aislante de la temperatura exterior. La mejora en los materiales del marco y el uso de dobles o incluso triples capas de vidrio hace que las nuevas ventanas sea actualmente unas 5 veces más aislantes que las ventanas antiguas. Este incremento en el aislamiento se traduce en un ahorro en calefacción en invierno y refrigeración en verano.

5. Sustituye radiadores y estufas de infrarrojos por aires acondicionados. Los aires acondicionados funcionan con un sistema llamado bomba de calor, que resulta ser el más eficiente en cuanto a calefacción y refrigeración. La eficiencia de las bombas de calor se sitúa entre el 300 y el 400%, es decir, con una unidad de electricidad son capaces de proporcionar entre 3 y 4 unidades de frío/calor. El hecho de utilizar el aire acondicionado en vez de estufas convencionales no sólo reduce el consumo de energía, sino que aumenta la sensación de confort y reduce los riesgos asociados a la combustión.

6. Monitoriza tu consumo de energía. Un último paso que puedes dar para convertirse en el rey/reina del ahorro energético a nivel doméstico es controlar el consumo de energía que tienes en casa, y así poder identificar aquellos aparatos o procesos que más consumen. Para ello, varios fabricantes ofrecen enchufes inteligentes, fácilmente controlables mediante una APP, donde los aparatos se pueden conectar y comprobar su consumo. Una vez identificados, te asegurarás de que las medidas de ahorro energético aplicadas a los dispositivos que más consumen serán las que tendrán el mayor impacto en el consumo final de energía.

        

Este es el final de nuestro tercer Post Semanal. Os damos las gracias por leernos y os animamos a proponer otras medidas de eficiencia energética que no se hayan mencionado en esta publicación, además de compartir los resultados que hayáis obtenido aplicándolos. Nuestro próximo post hablará sobre la industria cárnica y sus consecuencias para el medio ambiente. ¡Estad atentos!

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Autor: Eloi Delgado Ferrer

Especialización: Solar Fotovoltaica Residencial y Auditoría Energética.

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