Menos plástico, más planeta

Los empaques, envases y embalajes forman parte de nuestro día a día, aunque muchas veces no nos detengamos a pensar en ello. Si bien pueden estar hechos de diversos materiales, en este artículo nos detendremos a hablar del plástico que corresponde a casi la mitad del mercado global del packaging (All4Pack, 2016). El plástico es un material que en algunos casos no puede degradarse y que cuando lo hace, suele tardar cientos de años. Es tal la cantidad de plástico que estamos consumiendo que, si siguiéramos a este ritmo, se estima que para 2050 los océanos tendrían más plásticos que peces (Ellen Macarthur Foundation, 2017). De hecho, en el Océano Pacífico existe una enorme isla de basura flotante con acumulaciones de residuos plásticos que es una muestra cabal de las consecuencias de nuestras acciones.

Pero, ¿cómo llegamos a esta situación? Y principalmente, ¿cómo podemos salir de ella?

La cantidad de packaging plástico que utilizamos está relacionada con un proceso histórico de desarrollo económico y tecnológico. En la medida en que avanzamos en la ingeniería de materiales y mejoramos nuestro dominio técnico, la creación de nuevos envases nos permitió asegurar una mejor conservación de nuestros alimentos, nos permitió trasladar productos de tecnología a mayores distancias (¿quién no jugó a explotar las burbujas del plástico de embalar alguna vez?) y fue transformando de maneras inimaginables nuestros modelos de vida. Nos ha brindado practicidad, comodidad, rapidez y salubridad. Seamos sinceros, todos agradecimos tener nuestra taza de café al paso cuando estábamos llegando tarde al trabajo o universidad. Y no olvidemos que detrás de cada packaging, más allá del material, hay enormes equipos de diseño, comerciantes, empresas logísticas, etc. que viven de la venta de ese producto.  La economía y la sociedad son también parte de los pilares de la Sostenibilidad.

El crecimiento de nuestro consumo de plásticos está muy relacionado con cuestiones culturales, históricas y económicas, y no es difícil suponer que la cantidad de plástico que consumimos varía mucho país a país. Es por ello, que las maneras de salir de esta situación varían mucho de acuerdo a cada lugar, pero existe consenso a nivel global en agrupar las estrategias bajo 4 pilares: Reducir, Reusar, Reciclar y Rediseñar.

Reducir

Las alternativas para reducir el uso de plástico son muchas. La más sencilla de todas es elegir en el supermercado los productos que consumimos y evitar aquellos donde tenemos la bolsa para la bolsa de la bolsa de la bolsita… y así sucesivamente. Comprar productos en sus versiones más grandes muchas veces ayuda a disminuir ese consumo (esta solución siempre es más fácil cuando no se trata de alimentos perecederos). Y por supuesto, llevar nuestras bolsas reutilizables desde casa. Hay países donde incluso las descartables ni siquiera se pueden comprar en la caja del supermercado.

Están creciendo también la cantidad de tiendas que ofrecen la compra de productos a granel. Por ejemplo, en España la cadena Granel (https://granel.cat/donde-estamos/) tiene sucursales en distintas grandes ciudades y permite que uno compre cereales, legumbres, aceites, etc. en envases de tela o vidrio que pueden reutilizarse. En Nueva Zelanda, la campaña “Food in the nude” (algo así como Alimentos Desnudos), está poniendo fin a los embalajes para  alimentos frescos (frutas, verduras, hortalizas) en los supermercados. Otro ejemplo es la empresa chilena Algramo (https://www.algramoalmacenes.com/nuestra-historia.html) que con su propuesta de venta a granel fue reconocida en el año 2015 como una de las 50 empresas más innovadoras a nivel mundial y actualmente se están moviendo hacia el siguiente punto de la estrategia…

Reusar

Otro de los desarrollos de Algramo consistió en la creación de envases inteligentes integrados a un chip, para que uno/a pueda comprar el envase una única vez, escanear su código cada vez que va a comprar, cargar el envase en máquinas expendedoras (por ejemplo, con detergente para la ropa) e incluso recibir una compensación por ello.

Una opción cada vez más popular es la de comprar botellas de plástico durable y reutilizable para consumir nuestra agua de todos los días.  Si comemos fuera, podemos también apostar a reutilizar los cubiertos, que por ser descartables no implica que sirvan para un único uso.  Y hay muchos casos donde la posibilidad de reusar parte del diseño del producto. Por poner un ejemplo, el diseñador Steve Haslip creó cajas para enviar indumentaria comprada por e-commerce que pueden fácilmente transformarse en perchas de colgar.

Reciclar

Las opciones de reciclaje son muchas y dependen de la voluntad y tiempo de cada persona. Si la ciudad donde vivimos lo permite, una buena posibilidad es separar de manera adecuada los residuos para que puedan ser tratados de manera adecuada. En Alemania las botellas pueden llevarse a los supermercados y es posible recuperar el dinero que se pagó adicionalmente al hacer la compra por utilizar un envase plástico. Muchas otras ciudades tienen contenedores diferenciados y hay empresas encargadas de dicho reciclaje.

En el ámbito hogareño las opciones son variadas también. Una rápida búsqueda en Google nos da infinitas alternativas que van desde la construcción de muebles (mesas o sillas por ejemplo), hasta macetas, jardines verticales, ¡e incluso colectores solares para calentar agua con energía solar y reducir nuestro consumo! Esto último lo podemos hacer en nuestra casa o a través de proyectos como Sumando Energías (https://www.sumandoenergias.org/) en Argentina donde podemos colaborar con familias que lo necesitan.

Rediseñar

En este pilar puede ser más difícil diseñar soluciones domésticas, pero es bueno saber que existen muchos proyectos abocados al diseño de nuevos materiales biodegradables y naturales, como algas o aceites (en lugar de combustibles fósiles como el caso de los plásticos), brindando soluciones más sostenibles para nuestro packaging.

 

Como vemos las opciones son muchas, pero el cambio debe ser rápido. Ya estamos percibiendo las consecuencias de nuestras acciones y es momento de actuar si pretendemos evitar que los problemas sean irreparables. Lo podemos hacer de manera activa con algunas de las alternativas que mencionamos arriba. Aunque a veces nos parezca trabajoso, es más fácil de lo que uno cree y hay familias que han conseguido producir cero (o casi) residuos en su vida diaria (/https://zerowastehome.com/blog/). También debemos tener presente el tema a la hora de emitir nuestro voto para influir en las clases gobernantes y podemos exigir más como consumidores. En la medida que como sociedad seamos cada vez más conscientes de nuestro impacto ambiental y optemos por productos más sostenibles, las empresas deberán adaptarse (como ya lo están haciendo en muchos casos) para brindarnos soluciones.  

Ahora os dejamos brindar ideas o sugerencias en nuestros comentarios y los iremos respondiendo en la semana. El jueves que viene seguiremos con un post sobre eficiencia energética y algunos trucos para reducir nuestro consumo en casa.

¡Hasta la próxima!

Referencias

All4Pack. (2016). Packaging: Market and Challenges in 2016. Paris. Obtenido de https://www.all4pack.com/Media/All-4-Pack-Medias/Files/Fiches-marches/Packaging-market-and-challenges-in-2016

Ellen Macarthur Foundation. (2017). The new plastics economy: Catalysing actions. Obtenido de https://www.ellenmacarthurfoundation.org/assets/downloads/New-Plastics-Economy_Catalysing-Action_13-1-17.pdf

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