Vehículos eléctricos – ¿Más o menos sostenibles que los vehículos convencionales?

Los vehículos eléctricos (VE) suelen presentarse a la población como la solución para descarbonizar el sector del transporte. Sin embargo, ¿estamos ayudando al medio ambiente al invertir en este tipo de vehículos?

Se han realizado estudios polémicos que demuestran que, de hecho, la fabricación de la batería del VE más las emisiones producidas durante la vida útil de los coches dan lugar a resultados en los que el VE contaminaría más que el vehículo convencional. Este artículo busca presentar una discusión sobre el origen de estas afirmaciones y el motivo por el que otros estudios están mostrando resultados opuestos. Con el objetivo de simplificar, todo estará relacionado con las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI en gramos de CO2 eq). Variables como el uso de la tierra o la obtención de materiales quedarán fuera del alcance de este análisis.

¿De dónde vienen los resultados de estos estudios?

Se podría pensar que los resultados de estudios científicos similares deberían ser, al menos, similares. Entonces, es difícil de creer que exista una ciencia que defienda el vehículo eléctrico mientras que algunos estudios duden de su eficiencia en la reducción de las emisiones de GEI.

Para entender la diferencia entre los resultados, es importante aprender qué son los estudios ambientales ACV (Análisis de Ciclo de Vida): Estos estudios evalúan el impacto ambiental de un producto considerando todos los pasos de su proceso de fabricación, su uso y puede incluir su fin de vida (reciclaje o disposición de los residuos). Es el estudio ambiental más «completo» que se puede realizar hoy en día. Los pasos para llevar a cabo un ACV son los siguientes:

  1. Definición del objetivo y alcance del análisis.
  2. Análisis de inventario.
  3. Evaluación del impacto ambiental.

Como se muestra en el primer paso, cada vez que se realiza una ACV, los investigadores definen los límites del sistema, es decir, qué aspectos se incluyen en el estudio y qué aspectos se excluyen.

Hay un estudio ambiental en particular que se utiliza popularmente para el sector del transporte, el análisis del “pozo a la rueda” (Well-to-Wheel en inglés, WTW). Según la Comisión Europea, estos son los límites del sistema en un análisis WTW:

Well-to-wheel analyses. Fuente: European Commission

Como se puede observar, la fabricación del vehículo quedaría fuera del alcance de este tipo de análisis.

Ahora, imagina que hay un grupo de investigación que quiere realizar una comparación entre los vehículos eléctricos y los convencionales. Hay varios factores que podrían afectar en gran medida el resultado del estudio:

  • ¿Es el estudio un análisis WTW? ¿Cómo se incluye el «combustible» para los vehículos eléctricos?
  • En caso de que el estudio incluya más elementos que un análisis WTW, ¿se incluye la fabricación de la batería? ¿Cuáles son las hipótesis consideradas para los cálculos de fabricación de baterías?
  • ¿Cuántos años se asumen de vida útil de la batería?
  • ¿Se incluye en el estudio el fin de vida de la batería?
  • ¿Qué vehículos se están comparando?
  • ¿En qué país y en qué condiciones se comparan estos vehículos?

Todas estas preguntas (y muchas más) pueden aparecer al realizar un análisis ambiental que compare varios vehículos. Las respuestas a estas conducirían a diferentes hipótesis iniciales, que a su vez conducirían a resultados diferentes del estudio.

Un ejemplo de lo que se ha expuesto ahora puede encontrarse en el siguiente gráfico, en el que se muestra el resultado de diferentes estudios calculando las emisiones producidas al fabricar baterías (a tener en cuenta que esta es sólo una de las variables que podrían incluirse en un estudio más amplio que comparase los VE con los vehículos convencionales):

Resultados obtenidos en varios estudios calculando las emisiones producidas en la fabricación de baterías. Fuente: Carbonbrief

Como podemos observar en el gráfico, se podría afirmar que la fabricación de una batería emite 30 kg de Co2-eq/kWh de capacidad de batería, pero también 330 kg de Co2-eq/kWh de capacidad de batería. Elegir un número u otro, podría afectar notablemente los resultados finales del estudio. Si yo fuera política, podría elegir el valor del intervalo que mejor apoyara mis campañas políticas. Si estuviera a favor del VE, podría elegir el valor más bajo.

La pregunta entonces podría ser, ¿los resultados son incorrectos? ¡Definitivamente no!

Cada estudio consideró diferentes puntos de partida y, por lo tanto, llegaron a diferentes resultados. Entonces, la nueva pregunta sería, si cada estudio muestra un resultado diferente, ¿cómo podemos entonces calcular la sostenibilidad del VE?

Comprendiendo los resultados

Como se ha mencionado en este artículo, el resultado de cada estudio se debe a que cada grupo consideró diferentes puntos de partida. Esto significa que es probable que las afirmaciones más genéricas sean incorrectas. En consecuencia, algunas frases como las siguientes deberían evitarse:

  • Los vehículos eléctricos son la clave para reducir las emisiones de GEI.
  • Los vehículos eléctricos emiten más que los vehículos convencionales.

En su lugar, se deberían utilizar afirmaciones como las siguientes:

  • Conducir un Tesla Modelo 3 en Madrid produce ahorros de GEI en comparación con los vehículos convencionales.
  • Conducir un Nissan Leaf en Pekín produce mayores emisiones de GEI que conducir un vehículo convencional.

Una aplicación de esta forma de pensar se puede encontrar en la siguiente imagen:

Comparación entre vehículos eléctricos y vehículos convencionales en EUA. Fuente: CarbonBrief

En la imagen se puede ver la comparación entre dos vehículos eléctricos híbridos enchufables y un vehículo eléctrico frente a un Mazda 3. Como podemos observar, hay algunos casos dentro de los EE.UU. en los que el vehículo eléctrico emite más que el vehículo convencional, aunque la mayoría de las veces hay una pequeña diferencia entre ellos o el vehículo eléctrico emite menos.

Entonces, ¿Cómo sé si donde vivo soy más sostenible conduciendo un VE o un vehículo convencional?

Hay dos variables principales que deberían tenerse en cuenta:

  1. ¿De dónde proviene la electricidad en tu región?
  2. ¿Cómo se fabrica la batería de tu vehículo eléctrico?

¿De dónde proviene la electricidad en tu región?

Podrías comprobar (incluso en tiempo real) las emisiones de la electricidad que estás usando en tu región en webs como esta.

En Europa, países como Noruega, Islandia, Finlandia, Francia o España hacen probable que tu VE sea viable en términos de emisiones de GEI. Países como Polonia, algunas islas europeas, Alemania o los Países Bajos son sistemas eléctricos más intensos en carbono.

Mapa de emisiones de CO2 del mix energético. Fuente: Electricitymap.org

¿Cómo se fabrica la batería del vehículo eléctrico?

No tienes que estar al tanto de la forma en que el fabricante de tu vehículo produce las baterías, pero aquí hay algunos hechos que podrían interesarte:

Tesla ha construido la llamada Gigafactory, que es la mayor productora de baterías mundial, ubicada en Nevada (EE.UU.). La Gigafactory de Tesla funciona casi con energías renovables, lo que conlleva emisiones bajas durante la fabricación de las baterías. Contrariamente, Nissan suele fabricar sus baterías en Asia, lo que, en general, puede suponer alrededor de un 20% más de emisiones que las baterías producidas en los EE.UU. Por lo tanto, un Nissan Leaf y un Tesla Model 3 generarán unas emisiones significativamente diferentes durante la fabricación de sus baterías.

Conclusión

Llegados a este punto, mi recomendación personal sería: cada vez que leas un artículo polémico, verifica otras fuentes para obtener una idea más completa del tema que se está discutiendo.

Si estás planeando comprar un vehículo eléctrico y quieres estar 100% seguro de que mediante su compra, disminuirás las emisiones de GEI, trata de encontrar estudios que consideraran como punto de partida la región en la que vives o, sino, verifica el mix energético de tu país. Y si estás planeando cargar el coche en casa, siempre puedes contratar tu electricidad con una comercializadora de energía 100% renovable.

Y también se debería tener en cuenta que durante los próximos años, seguramente se producirá una mejora en la fabricación de VE, así como una reducción de las emisiones en la fabricación de baterías, lo que creará una diferencia aún mayor entre los VE y los vehículos convencionales. Los VEs tienen un mayor margen de mejora que los vehículos convencionales en términos de sostenibilidad, por lo que cada año los vehículos eléctricos tienen más probabilidad de ser menos contaminantes que sus homólogos de motor de combustión interna.  

¡Muchas gracias por leernos y hasta el mes que viene!

Autora: Júlia Bayascas Caseras.

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