La huella de carbono digital

El uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) – ordenadores, teléfonos inteligentes y, en general, cualquier dispositivo que use telecomunicaciones – no está exento de la emisión de gases de efecto invernadero, ya que la electricidad necesaria para su funcionamiento proviene principalmente de fuentes de energía no renovables, especialmente carbón. Entendiendo la huella de carbono como la cantidad de dióxido de carbono liberado a la atmósfera como resultado de las actividades de un individuo, organización o comunidad en particular, el concepto de huella de carbono digital aplicaría a todas aquellas actividades relacionadas con las TIC.

UNA REVOLUCIÓN BASADA EN EL INTERCAMBIO DE DATOS

Desde la invención de Internet hace ya más de 50 años, el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) ha crecido enormemente, hasta el punto de llegar a ser esencial para nuestra supervivencia diaria en algunas situaciones concretas. Tecnologías como las telecomunicaciones, la geolocalización o la robótica han mejorado enormemente algunos de los campos más importantes de la sociedad, como el sector sanitario o la educación; mientras tanto, los cajeros automáticos, las impresoras o las redes sociales han hecho que nuestros trabajos y actividades cotidianas sean más eficientes y atractivos.

Como ejemplo de esta digitalización mundial, un estudio publicado recientemente por Digital Economy Compass reunió algunas de las actividades realizadas en Internet durante un periodo de 60 segundos, entre las que hay más de 3,8 millones de búsquedas en Google, casi 700.000 horas de contenido visualizado en Netflix y más de 188 millones de correos enviados. Si comparamos estos datos con los obtenidos del mismo análisis de 2016, podremos notar la rapidez con la que evoluciona este sector.

LOS INCONVENIENTES DE LA REVOLUCIÓN DE LOS DATOS

Sin embargo, el desarrollo colosal experimentado por las tecnologías de la información y la comunicación no es gratuito. El frenético intercambio de datos conlleva enormes emisiones de CO2, relacionadas principalmente con el consumo de electricidad que se requiere para hacer funcionar la infraestructura que da soporte a las transacciones de información y al uso de las TIC a escala comercial y residencial.

Dado que la mayoría de la electricidad requerida por el sector TIC aún se produce mediante centrales de combustible fósil, el uso de tecnologías digitales comporta la emisión de grandes cantidades de CO2 a la atmósfera. Aunque las energías renovables y otras tecnologías bajas en carbono se están desarrollando de manera masiva, la capacidad instalada actualmente sólo representa el 35% de la electricidad mundial producida.

El consumo de electricidad asociado a la infraestructura TIC

La infraestructura de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se compone esencialmente de centros de datos, instalaciones formadas por ordenadores conectados entre ellos, y el almacenamiento de datos que las empresas y otras organizaciones utilizan para organizar, procesar, almacenar y difundir grandes cantidades de información. Los centros de datos son un activo crítico para el funcionamiento y la continuidad del negocio, y por lo tanto están equipados con componentes redundantes y de copia de seguridad, conexiones de comunicación de datos, controles ambientales (como la climatización o la supresión de incendios) y dispositivos de seguridad, entre otros. Este ecosistema increíblemente complejo requiere el consumo de grandes cantidades de electricidad que, en el caso de grandes centros de datos a escala industrial, pueden igualar el consumo de electricidad de una pequeña ciudad.


Mientras que la electricidad utilizada para hacer funcionar los servidores se mantiene a un ritmo constante durante todo el año, la electricidad necesaria para mantenerlos a una temperatura adecuada aumenta drásticamente en verano. Del mismo modo que tu ordenador se calienta cuando debe realizar varias tareas al mismo tiempo o cuando ejecutas un programa pesado, los centros de datos representan una fuente de calor increíblemente grande. Como los dispositivos de electrónica de potencia que forman los centros de datos suelen tener una bajada de rendimiento al superar los 40 ºC, hay que establecer un control riguroso de la temperatura del aire, lo que implica el uso de dispositivos de refrigeración, generalmente máquinas de aire acondicionado

El consumo de electricidad asociado a las TIC a nivel usuario

Debido a la gran cantidad de alternativas que ofrecen las TIC, nuestros patrones de comportamiento han cambiado, lo que altera directamente el uso de recursos, tales como la electricidad. La edición de 2016 del World Energy Outlook, realizada por la Agencia Internacional de la Energía (IEA), determinó como los perfiles de demanda de electricidad se ven afectados por el uso residencial de las TIC como la TV o Internet. Como se ve en la imagen siguiente, el empleo de estas tecnologías modificó la forma de las curvas de demanda de electricidad, aumentando el consumo de electricidad durante la tarde y la noche.

Consumo total de electricidad y emisiones de CO2 asociadas a las TIC

Globalmente, según el investigador sueco Anders Andrae, la demanda de potencia informática global de los dispositivos conectados a Internet, la transmisión de vídeo de alta resolución, los correos electrónicos, las cámaras de vigilancia y una nueva generación de televisores inteligentes aumenta un 20% anual y consumió aproximadamente un 3-5% de la electricidad mundial de 2015. Extrapolando estos datos en emisiones de CO2, un 3-5% de la electricidad mundial producida en 2015 supuso una emisión de 972 1620 Mt de CO2 (IEA CO2 Emissions Statistics), una cantidad superior a la producida por el sector de la aviación Air Transport Action Group). En su estudio, Andrae también desarrolló cuatro escenarios diferentes que preveían la evolución de la electricidad consumida por las TIC, con porcentajes que van desde el 9% de cuota hasta el 20% hasta 2025, lo que haría que, escala mundial, el sector TIC emita tanto CO2 como la mitad del sector del transporte.

TODO TIENE SOLUCIÓN

Afortunadamente, existen varias soluciones para ayudar a abordar el problema de las emisiones de CO2 y seguir disfrutando de todos los beneficios que las TIC nos brindan. La mayoría de las soluciones se están desarrollando a nivel de los propietarios de los centros de datos, sin embargo, también hay un gran margen de mejora a nivel doméstico y usuario final. Aquí hay unos ejemplos.

Qué hacen las empresas propietarias de centros de datos con tal de reducir las emisiones de CO2 de su infraestructura 

  1. Free cooling como alternativa al aire acondicionado. Durante los meses más fríos del año, el aire frío exterior puede usarse para reducir la temperatura interior de los edificios donde se encuentran los centros de datos, en lugar de encender el aire acondicionado.
  2. Ubicar específicamente los centros de datos en entornos fríos. Ya se trate de países con clima frío, por lo que el Free cooling se puede usar durante todo el año y no solo durante el invierno, o emplazamientos submarinos, de modo que el agua de mar fría (entre 5 y 20ºC) se puede usar para refrigerar la infraestructura de las TIC.
  3. Firmar un Acuerdo de compra-venta de energía o power purchase agreement (PPA) con proveedores de energía renovable para garantizar que parte o la totalidad de la electricidad consumida por el centro de datos proviene de fuentes que no emiten carbono. Empresas como Google, Microsoft o Facebook han firmado este tipo de acuerdos.
  4. Reducir los requisitos de enfriamiento empleando dispositivos de electrónica de potencia que soporten temperaturas más altas. Si se utiliza tecnología que soporta 50ºC en lugar de 40ºC, esta diferencia de 10ºC se traducirá directamente en ahorro de electricidad, ya que se requerirá menos energía del sistema de enfriamiento.

 

Qué puedes hacer en casa o en el trabajo para reducir las emisiones de CO2 derivadas del uso de las TIC

  1. Borra tus datos en línea almacenados innecesariamente. Además de permitir la transacción de información, la infraestructura de las TIC también se encarga de almacenar los datos. Por ejemplo, al limpiar tu cuenta de correo electrónico de mensajes antiguos u obsoletos, ahorrarás hasta 1 gramo de CO2 por correo (ecoinventos). Esto también puede aplicarse a cuentas de correo electrónico o redes sociales no utilizadas, ya que todavía contienen guardados muchos correos electrónicos, fotos o publicaciones. Cleanfox es una aplicación que puede ayudarte a lidiar con grandes cantidades de spam o boletines no leídos, y además dona parte de sus ganancias a la reforestación de Zambia.
  2. Reduce la cantidad de información que recibes. En relación con el punto anterior, si cancelamos la suscripción a boletines o anuncios de productos que no nos interesan, o decidimos no recibir una notificación cada vez que a alguien le gustan nuestras publicaciones en Facebook, LinkedIn o Instagram, también evitaremos emisiones de CO2.
  3. Utiliza motores de búsqueda que donen parte de sus ganancias para reducir nuestra huella de carbono. Un ejemplo es Ecosia, que dona el 80% o más de sus ganancias a organizaciones sin fines de lucro que se centran en la reforestación.
  4. Contrata electricidad 100% renovable. Del mismo modo que algunas grandes empresas del sector TIC ya lo están haciendo (Facebook, Google), nosotros (los usuarios) podemos contratar nuestro suministro de electricidad a comercializadoras que compran electricidad 100% renovable.
  5. Reducir, reutilizar y reciclar. Teniendo en cuenta que la fabricación de dispositivos TIC, como televisores, ordenadores o smartphones, también conlleva emisiones de CO2 (principalmente relacionadas con la extracción de materia prima, su transformación en el producto final y su entrega) evitar la compra innecesaria de nuevos productos también ayudará a reducir los efectos perjudiciales que este sector tiene sobre el medio ambiente.

 

Aunque parece que estos pasos solo representan el ahorro de una pequeña cantidad de CO2, ahora imagínate que cada uno de nosotros (más de 2.000.000.000 de usuarios de Internet en todo el mundo) decidimos borrar 1 correo electrónico de nuestra cuenta. Eso ahorraría la emisión de 2 millones de kg de CO2.

 

Written by: Eloi Delgado Ferrer – Master’s in Renewable Energy and Energy Management

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