Gira la rueda de la economía circular

Por fin ha llegado el verano. ¡Vacaciones! Rumbo al aeropuerto, con tu maleta de 55x40x20 que esperas que Ryanair no te baje a bodega… De repente, notas como te cuesta cada vez más tirar de ella, jurarías que la estas arrastrando. ¡Vaya! Se ha roto la rueda. Bueno, da igual, un último viaje más y a la basura, ¿no? Aunque esta tenía solo dos años… ¿Qué haces? ¿vas a volver a gastarte ese dineral en una nueva? ¡Qué faena!

El verano pasado, me encontré en esta situación. Normalmente, convencida como estaba de que no hay futuro para las maletas estropeadas, habría ido directamente a comprar una nueva. Pero esta vez, actué de forma diferente, ya que me habían hablado de un sitio, a la vuelta de la esquina, donde se pueden llevar objetos estropeados y alguien te ayuda a arreglarlos gratuitamente. Este sitio se llama Millor que nou (Mejor que nuevo, en catalán) y forma parte de un proyecto del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), que promueve la economía circular como mecanismo para reducir residuos.

La economía circular, en contraposición a la linear, contempla un sistema económico que elimina los residuos y la extracción constante de recursos naturales. El modelo aspira a cerrar el ciclo de vida de los productos: una vez se han consumido o roto, estos se pueden recircular, a través de la reutilización, el reciclaje y la reparación, para darles una segunda vida, y reducir el doble impacto que supondría para el medioambiente el hecho de tirarlos y tener que fabricar uno nuevo.

Después de teorizar durante décadas, este nuevo modelo está por fin en las agendas de nuestros políticos. Recientemente, la Comisión Europea ha adoptado un “Plan de Acción sobre la Economía Circular”, que aspira a facilitar la circularidad no solo para las industrias, las regiones y las ciudades, sino también para implementarla a nivel ciudadano. Y no podría estar más de acuerdo con este último punto, pues el factor humano es clave, ya que las elecciones de nuestro estilo de vida pueden acelerar la rueda de la economía circular. ¡Descubramos cómo!

 

Mejor que nuevo, reparado 

Primero, volvamos a otra rueda que no giraba: la de mi maleta (estoy segura de que todo el mundo estaba esperando la continuación de esta historia tan emocionante…). Una tarde, decidí echar un vistazo al taller de Millor que Nou, esta especie de “hospital” de objetos. En la entrada, me hicieron pesar a la “paciente” en una balanza. No fue hasta horas después que me enteré de que en Millor que nou llevan la cuenta de los kilos de basura que evitan gracias a las reparaciones. El reparador analizó en un periquete las condiciones de la maleta y me recomendó algunas acciones que podía probar para salvarla. Disponía de todas las herramientas allí mismo y después de mucho cortar, serrar y fresar, conseguí repararla. Me llevó tres horas, pero me hizo sentir muy orgullosa.

Si no vives en Barcelona, no te preocupes, hay un montón de sitios parecidos en el mundo. Por ejemplo, con una breve búsqueda, pude encontrar The Restart Project de Londres y el Repair Café de Paris. ¡Cuéntanos si hay iniciativas similares en tu ciudad! Si no hay, siempre podrás contar con la asistencia que ofrecen páginas web especializadas, como la americana IFixIt. Existen canales con tutoriales dedicados a arreglar los objetos estropeados más comunes: la típica varilla partida del paraguas, la resistencia de la tostadora que no funciona, el roto de los pantalones, etc.

Llegados a este punto, alguien podría discutir que comprar objetos nuevos es mucho más rápido que repararlos, porque ¿quién tiene hoy en día tres horas para arreglar una maleta normalita?  Millor que nou también tiene una respuesta al problema de la falta de tiempo y te proporciona un buscador de talleres cercanos, muchos de ellos expertos en reparaciones especiales. Allí te arreglarán ese objeto, sin que pierdas el tiempo y por un precio más bajo que el que pagarías por comprarlo nuevo.

El mejor remedio, la prevención

En este hospital especial, así como en el hospital humano, aprenderás también que el mejor remedio es la prevención, ya que puedes aumentar la expectativa de vida de tus objetos de diversas formas, como por ejemplo prestando atención a la manera en que los utilizas e intentando hacer un mantenimiento regular (también se encuentran tutoriales para eso).

Pero incluso antes que esto, puedes prevenir el impacto medioambiental comprando menos y mejor. Si valoras la calidad de los materiales y el proceso de manufactura, tu artículo durará más. Además, algunas empresas han revolucionado completamente su cadena de valor, rediseñando sus productos y procesos en su transición a la circularidad, sobre todo en sectores con un alto impacto medioambiental, como la moda, la automoción y la construcción. Optar por estas marcas “verdes”, favorecerá que la sociedad adopte este nuevo modelo.

 

Compartir, reutilizar, intercambiar

¿A quién no le gusta darse una vuelta por una tienda de segunda mano? Aquí encontrarás los libros más interesantes, la ropa más excéntrica y los juguetes más insólitos. Como fan de los rastros que me declaro, doy fe que la diversión está asegurada. Y es una diversión sostenible, ya que, en este caso, las compras están libres de impacto medioambiental.

En las ciudades europeas hay infinidad de mercadillos, muy populares entre los jóvenes, sobre todo gracias a la tendencia vintage. Al fin y al cabo, la moda, al repetirse de una época a otra, se ha vuelto circular en parte.

Finalmente, si quieres deshacerte de trastos viejos sin tener que montar una parada en uno de estos mercados, siempre puedes participar en el sistema de intercambio que ofrece Millor que nou. Aquí, recibirás unos créditos por cada artículo que lleves, y podrás cambiarlos por cualquier otro que te guste de las estanterías. Si tu objeto no encuentra un hogar, al cabo de seis meses podrás llevártelo a casa o darlo a una ONG.

Una de estas organizaciones, tal vez la más famosa a nivel internacional, es Humana, que se ocupa de recoger ropa usada (a través de sus contenedores distribuidos en casi todo el territorio español) y revenderlos en las numerosas tiendas de segunda mano que gestiona.

 

Esperamos que este artículo te haya dado algunas ideas para cambiar tus hábitos respecto a los objetos y a su ciclo de vida, y que descubras que ofrecerles una segunda oportunidad puede resultar más fácil de lo que pensabas.

 

Written by: Luisa Candido – Innovation Project Coordinator (and cat keeper) at Estabanell

 

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