Bio no significa Sostenible

Todos hemos visto alguna vez en el supermercado, en la sección de frutas y verduras algún cartel a lo lejos anunciando, por ejemplo, “Aguacate Bio”. Bien grande, para que nos quede claro. Pero nos acercamos un poco y vemos que por cada par de aguacate nos viene de regalo una bandeja de cartón y un envoltorio de plástico. Y si nos acercamos un poco más veremos también que esos maravillosos aguacates nos los han traído, especialmente para nosotros, desde Colombia o otra destinación transoceanica. Entonces debería surgirnos la duda de los beneficios reales de los productos Bio y lo que implica la etiqueta Bio. ¿Son beneficiosos para el planeta o lo son solo para nosotros? Porque, el caso es que un  producto Bio puede perfectamente no ser sostenible. Así pues, debemos ser crítico y saber evaluar que impacto estamos teniendo a la hora de elegir un producto.

Para tener un buen criterio deberíamos empezar por tener claros los conceptos de “Producto Biológico” y “Producto Sostenible”, porque, aunque de primeras nos pueda parecer que son algo parecido o incluso lo mismo, la verdad es que no.

Primero de todo hay que saber que un producto Bio puede tener características diferentes según la etiqueta que lleven. Es decir, cada organización de certificación de Productos Bio tendrá su propio criterio para definir si un producto se ha producido de forma “Bio” y por tanto puede llevar tal etiqueta. 

De todas formas, los productos Bio se caracterizan principalmente por usar métodos de cultivo y producción sin el uso de fertilizantes químicos ni pesticidas u otros productos químicos. Estos productos suelen cultivarse intentando usar prácticas con bajo impacto ambiental, evitando los tóxicos y los químicos que después son absorbidos por la tierra y por los alimentos. Esto supone un beneficio tanto para el planeta como para el consumidor. Dependiendo del sello del producto, un producto Bio puede significar también que ese producto no posee transgénicos.

Por otro lado, un producto Sostenible, debe tener en cuenta todos los aspectos que abarcan la sostenibilidad, es decir, no debería tener en cuenta tan solo el impacto ambiental, como se hace muchas veces, sino también el impacto social y el impacto económico.  

Un producto Sostenible es mucho más difícil de medir y definir, ya que podría englobar muchas acciones durante toda la cadena de valor del producto, desde cómo se obtiene la materia prima hasta que se hará con el producto cuando se haya acabado de usar. La mayor dificultad en juzgar si un producto es sostenible estaría en obtener la información sobre la cadena de valor de ese producto, lo que en muchos casos resulta imposible y, sobretodo, muy engorroso. Así pues, dejo en vuestras manos la voluntad de conocer más sobre los productos que compramos y el impacto que tienen.

De todos modos, aquí os dejamos una lista de aspectos básicos que podemos tener en cuenta al juzgar antes de comprar un producto u otro: 

  • Producto de temporada: Un producto de no temporada debe cultivarse de forma no natural, aumentando la necesidad de químicos y de recursos para forzar un ambiente propicio, por lo que seguramente tenga un mayor impacto que un producto de temporada.
  • Producto de proximidad: Es evidente que cuanta menos distancia tenga que recorrer el producto, menos CO2 será emitido por el transporte. 
  • Método de transporte: No solo la distancia influye en las emisiones de CO2 emitidas durante el transporte, también el método de transporte juega su papel. Por ejemplo, los aviones emiten más CO2 a la atmósfera que los camiones para recorrer la misma distancia y transportar los mismos productos. 
  • Condiciones de producción: Para incluir también los aspectos sociales y económicos a nuestro juicio de un producto sostenible, deberíamos considerar también si las condiciones de producción o fabricación de los productos se ha llevado a cabo de forma ética. 
  • Empaquetado: El empaquetado del producto tendrá una gran influencia en el impacto de ese producto, ya que no solo tiene un coste de producción, sino también un gran coste de disposición de los residuos que generan estos empaquetados. Un empaquetado mínimo, reusable o biodegradable reduce mucho el impacto final del producto.
  • Reusabilidad: Un producto reusable evitará la producción de un producto nuevo y, por tanto, todo el impacto que ese producto suponga. 
  • Fin de vida del producto: Es importante también considerar dónde acabará el producto que hemos comprado cuando hayamos acabado de usarlo, puesto que el tratamiento de los residuos es un mundo muy complejo y pocas veces los productos se tratan o reciclan todo lo bien que se debería, principalmente por el alto coste que estos procesos suponen. 

Así pues, y volviendo al tema inicial, cabe destacar que un certificado Bio solo considera el método de producción del producto, pero no toda la cadena de valor. Por lo tanto, no se tiene en cuenta el impacto del producto durante su procesado, empaquetado, distribución, etc. Todos estos elementos recaen pues sobre nuestro criterio. Por lo tanto, cuando intentemos comprar algo amigable con el medio ambiente o sostenible a todos los niveles, no nos dejemos guiar solamente por la etiqueta Bio (o cualquier otra etiqueta), pues muchas veces un producto bio no será tan sostenible como podemos pensar. Debemos tener nuestro propio criterio para juzgar lo que compramos y tener en cuenta muchos factores más allá de si el producto es Bio por cumplir unos criterios de producción. 

 

Autora: Marta Llovera Bonmatí

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